Organización Comercial

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La prescripción a juicio

Es responsabilidad legal

Esta semana muchos posts en LinkedIn hablan de una sentencia que va a marcar la agenda de cualquier fabricante o distribuidor con equipo de prescripción. El Tribunal Superior de Inglaterra y Gales (TCC) ha condenado a Sto Germany —matriz del fabricante de sistemas SATE Sto Ltd, en concurso en Inglaterra desde enero de 2025— a pagar 1,77 M£ más intereses a la constructora Mulalley, por los costes de retirada y sustitución de un sistema de fachada StoTherm Classic instalado en una torre residencial en Chelmsford.

La sentencia sigue la estela de los casos de fuego y fachadas post-Grenfell, pero es la primera vez que un tribunal cuantifica con tanta precisión cuánto le cuesta a un fabricante haber prescrito mal:

El sistema fue declarado inherentemente defectuoso.

El fabricante hizo declaraciones engañosas sobre el comportamiento del sistema — un hecho que el tribunal considera, junto con el defecto de diseño, causa directa de que las viviendas quedaran inhabitables.

El juez fija la responsabilidad del fabricante en el 87,5% del daño. El instalador, que actuaba como contratista design & build, asume el resto.

¿Y por qué te importa esto si no vendes en Reino Unido ni fabricas SATE?

Porque la lógica que aplica este tribunal es exportable a cualquier sistema prescrito, en cualquier país, en cualquier categoría de producto técnico. Una certificación genérica o una aprobación técnica no cubre cualquier edificio, altura, configuración, detalle constructivo, sustrato o solución de encuentro. Una buena prescripción pasa por defender el sistema idóneo para el uso y las características del edificio que diseña el arquitecto al que ayudamos.

Según este tribunal, tener un sello, una ETA o una ficha técnica ya no es un salvoconducto. Es el punto de partida de una conversación que un juez puede tener contigo dentro de cinco años, sobre un edificio que ya no recuerdas.

Y aquí es donde entra el criterio que, en mi experiencia, debería guiar el diseño del CRM de cualquier equipo de prescripción: si un técnico, arquitecto o instalador se juega su responsabilidad civil al usar tu sistema, ¿qué le has dado tú —por escrito, trazable, específico para ese proyecto y diferenciado según el edificio concreto al que se refería— que le proteja a él y te proteja a ti?

La prescripción no es marketing técnico. Es el primer eslabón de una cadena de responsabilidad legal. Y como toda cadena, es tan fuerte como su eslabón más débil — que casi nunca es el fabricante con más recursos para litigar, sino el instalador o prescriptor que confió en una ficha técnica sin verificar si encajaba con su edificio.

La pregunta que esto deja sobre la mesa

Una prescripción mal defendida no es solo una venta perdida. Después de esta sentencia, también puede ser una responsabilidad legal mal gestionada — para tu cliente prescriptor, para el instalador, y eventualmente para ti.

Esto abre la puerta a exigir prescripciones más robustas y más difíciles de cambiar a mitad de proyecto. Lo cual convierte la prescripción, ahora más que antes, en una palanca de rentabilidad: bien defendida, protege el margen del proyecto y reduce el riesgo de sustitución por una alternativa "equivalente" en plena obra.

La pregunta que le haría a cualquier CEO de un fabricante o distribuidor con equipo de prescripción es simple: si un técnico tuviera que defender en un juzgado, dentro de cinco años, por qué prescribió tu sistema, ¿tendría algo trazable que enseñar? ¿O solo tendría el recuerdo de una conversación?

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